En octubre de 2004 Antonia Ferrà empezó a cantar acompañada por uno de los guitarristas con más prestigio y proyección de la actualidad musical mallorquina. La selección de canciones que versionaban era de corte intimista y a la vez alternativo, salpicando un repertorio exquisitamente elegido con algunas versiones magníficas de canciones más conocidas.
Marcos y Antonia ofrecieron sus primeros conciertos lejos de Palma, en locales de Cala Millor y Son Servera, donde tuvieron una acogida inmejorable. Poco a poco se fueron acercando a la capital a la vez que se fueron consolidando como uno de los grupos imprescindibles de la isla. Disfrutaron de su música en locales a lo largo de toda la isla, como el prestigioso club de jazz Barcelona.